
~ Viajar en un libro ~

"Una vez -hacía mucho tiempo y durante milenios- habíamos sido esclavos de los señores, los alto fae. Una vez, habíamos construido para ellos civilizaciones gloriosas que se expandían, habían construido todo eso con nuestra sangre y nuestro sudor, habíamos levantado templos para sus dioses salvajes. Una vez, nos habíamos rebelado, en todas las tierras, en todos los territorios. La Guerra había sido tan sangrienta, tan destructiva, que pasaron seis reinas mortales hasta que se forjó el Tratado que detuvo la matanza de ambos lados y se construyó el muro: el norte de nuestro mundo, concedido a los altos fae y los inmortales, que se llevaron su magia con ellos; el sur para nosotros, los humanos, encogidos de miedo, obligados para siempre a arrancar el alimento de la tierra."
"Había pocas descripciones de primera mano sobre Prythian. Los humanos que habían cruzado el muro -ya fuera por voluntad propia o como tributos de los hijos de los benditos o secuestrados- no habían vuelto."
"Prythian estaba dividido y gobernado por siete altos lores, seres de un poder tan inflexible que, según la leyenda, eran capaces de arrasar edificios, acabar con ejércitos enteros y destruir a cualquiera antes de que esa persona pudiera parpadear una vez"
Feyre tiene 19 años y vive con sus dos hermanas mayores y su padre. Cuando tenía ocho años, su madre murió de Tifus y en su lecho de muerte le hizo prometer que cuidaría de su familia. Tres años más tarde, la familia perdió todo el dinero por un negocio fallido de su padre. Los acreedores los dejaron en la calle y con una brutal golpiza destruyeron la rodilla del padre de Feyre.
Con el poco dinero que pudieron rescatar, compraron una choza y lograron sobrevivir a duras penas durante los siguientes tres años. Llegó un momento en el que ya no tenían con qué alimentarse. El padre de Feyre había logrado volver a caminar, con dificultad y ayuda de un bastón, pero ya sea por orgullo o vergüenza, no volvió a conseguir trabajo. Llegaron a tal desesperación, que a los 14 años Feyre fue a los bosques a cazar para poder alimentar a su familia.
Su choza se encontraba a solo dos días a caballo del muro y cada vez eran mayores las historias que contaban los aldeanos sobre seres inmortales que cruzaban la frontera. Historias de bestias enormes que rondaban por los bosques.
La historia comienza con Feyre buscando algo para cazar en el bosque, adentrándose más que nunca debido a que el crudo invierno había hecho escasear los animales. Para su alivio, encontró una pequeña cierva comiendo en un claro. Pero no era la única intentando cazarla. Cerca de ella, se encontraba un enorme lobo, de tales dimensiones que no parecía pertenecer al reino de los mortales.
Con una flecha de fresno que había comprado hace años a unos comerciantes, logró derribar al lobo mientras este atacaba a la pequeña cierva. Las leyendas decían que este material impedía que los seres inmortales sanaran sus heridas con magia, lo que le daría mayores oportunidades si esta bestia no era un lobo común y corriente.
Al día siguiente, mientras con la familia disfrutaban de la deliciosa comida que había cazado, se abrió de golpe la puerta y entró rugiendo una enorme bestia.
"La bestia era por lo menos tan grande como un caballo y aunque tenía un cuerpo más bien felino, la cabeza se parecía más a la de un lobo. No sabía qué pensar de los cuernos que tenía en la cabeza, eran curvados como los de un alce. Pero león o sabueso o alce, no había duda del daño que podían hacer esas garras negras, filosas como dagas, y esos colmillos amarillos."
Venía a vengar a su compañero inmortal y a cumplir con las condiciones del Tratado forjado hace 500 años entre humanos e inmortales.
- ¿Cuál es el pago que pide el Tratado?
- Una vida por una vida. Cualquier ataque sin provocación a un inmortal debe pagarse con una vida humana.
Cuando Feyre ya estaba por aceptar su destino, la bestia le ofreció una alternativa.
"Prythian debe pedirte tu vida a cambio de la que tomaste. Debe pedírtela, sí, en algún sentido. Así que, como representante de ese reino inmortal, puedo desangrarte como a un cerdo o… puedes cruzar el muro y vivir el resto de tus días en Prythian."
Feyre se adentrará en este nuevo mundo y descubrirá que no es como lo describían las leyendas. Pero ella tiene una promesa que cumplir, y buscará incansablemente la forma de huir para volver con su familia. Hasta que descubre que la mejor forma de cuidarlos es quedarse ahí, junto con Tamlin, un alto fae. Comenzará a descubrir que Prythian atraviesa por duros momentos y se enfrenta a una gran amenaza, pero nadie le quiere dar mayor información.
"Hay… hay una enfermedad en estas tierras. En todo Prythian. Ya hace cincuenta años que existe. Por eso esta casa y estas tierras están tan vacías: la mayoría de los míos se fue. La peste se esparce lentamente pero ha hecho que la magia actúe… de una manera extraña. Mis poderes también están disminuidos. Estas máscaras -se tocó la suya- estas máscaras son el resultado de un brote de la enfermedad que tuvimos durante un baile de disfraces hace cuarenta y nueve años. Y seguimos sin poder sacárnoslas."
Todos los habitantes del lugar utilizan estas extrañas máscaras. Pero Feyre logrará ver más allá de la máscara de Tamlin y del cuerpo de bestia que esconde bajo ese cuerpo perfecto de guerrero alto fae.
Deberá enfrentar a seres inmortales bastante menos amigables que Tamlin, y enfrentarse a un gran mal que asecha al mundo, pero que nadie logra explicarle qué es.
RESEÑA
Una corte de rosas y espinas
Sarah J. Maas
OPINIÓN
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